Professional man organizing office belongings in a cardboard box, preparing for transition.Foto: RDNE Stock project / Pexels

El investigador Carl Cederström reflexiona en su obra sobre cómo la cultura del bienestar dentro del ámbito laboral busca incrementar la productividad más que la alegría.

La exigencia por alcanzar la plenitud personal ha transformado un anhelo humano en una imposición constante dentro del ámbito laboral. Esta es la premisa que impulsa el trabajo de investigación del catedrático Carl Cederström, académico de la Stockholm Business School.

Junto al especialista André Spicer, Cederström profundiza en las sombras de la industria del wellness mediante su publicación titulada El síndrome del bienestar. En este texto se examina la evolución de prácticas como la atención plena, que pasaron de tener un origen contracultural a integrarse de lleno en los esquemas de las compañías.

La perspectiva corporativa

El académico sostiene que las empresas han adoptado estas corrientes para optimizar el rendimiento de sus plantillas. Según el autor, el foco se traslada hacia el fuero interno del individuo, lo que desvía la atención de los problemas de índole política o social.

Asimismo, la fijación contemporánea por monitorizar métricas físicas como las calorías o la cantidad de pasos diarios otorga a los ciudadanos una falsa ilusión de control frente al entorno, de acuerdo con los planteamientos expuestos en el libro.

En palabras del propio Cederström, “el bienestar se ha convertido en una herramienta corporativa”, lo cual demuestra que el objetivo principal no es propiciar la alegría general, sino elevar los niveles de eficiencia.

Con información de feeds.elpais.com.

Foto de portada: RDNE Stock project en Pexels.

Por Prensa

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