Close-up of a person using a smartphone while driving in a car at dusk.Foto: Darya Grey_Owl / Pexels

Las nuevas tecnologías y el consumo rápido de contenidos en dispositivos móviles transforman la manera en que el cerebro procesa la información y la lectura profunda.

El uso masivo de dispositivos electrónicos ha modificado drásticamente los hábitos de lectura y la capacidad de concentración a nivel global. Diversos especialistas en psicología y neurociencia advierten que la exposición constante a formatos digitales rápidos impacta tanto en jóvenes como en adultos.

El impacto del entorno digital en la atención

Ladislao Salmerón, catedrático de la Universidad de Valencia, señala que las generaciones actuales crecieron en un ecosistema completamente digital, lo que altera las habilidades de diálogo y atención que antes se estimulaban de forma espontánea. Según el investigador, esta dinámica genera un estado cognitivo incompatible con la concentración prolongada.

En la misma línea, estudios empíricos liderados por la psicóloga Gloria Mark indican que el tiempo de atención frente a las pantallas disminuyó notablemente en las últimas dos décadas, pasando de más de dos minutos a menos de un minuto por tarea.

Diferencias entre cerebros adultos y jóvenes

Por su parte, el investigador David Bueno, de la Universidad de Barcelona, explica que los adultos actuales entrenaron su cerebro en un entorno analógico previo, mientras que las mentes jóvenes se desarrollan bajo estímulos digitales más intensos y constantes. Además, ambos expertos coinciden en que la falta de conversaciones profundas con los menores afecta la base de la lectoescritura.

¿Pérdida o reconfiguración cerebral?

La lectura no es una capacidad innata, sino una adquisición cultural que transformó la historia del pensamiento humano. La neurocientífica Maryanne Wolf advierte sobre el riesgo de perder ciertas habilidades cognitivas ante la transición hacia una cultura digital, aplicando la regla de usar la capacidad o perderla.

Aun así, los informes internacionales sugieren que más que un simple deterioro, podría estarse gestando una reconfiguración mental, donde las nuevas generaciones desarrollan destrezas distintas para procesar grandes volúmenes de información fragmentada.

Con información de www.opinion.com.bo.

Foto de portada: Darya Grey_Owl en Pexels.

Por Prensa

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